La Constitución Española de 1978 es la norma más importante del ordenamiento jurídico español. Todas las demás leyes deben respetar lo que establece la Constitución y ninguna autoridad o institución puede actuar en contra de ella.

Su aprobación marcó el inicio del actual sistema democrático español y estableció las reglas básicas de funcionamiento del Estado, los derechos y libertades de los ciudadanos y la organización de las principales instituciones públicas.

Comprender qué es la Constitución, por qué fue aprobada y cómo está organizada es el primer paso para entender el funcionamiento de la democracia en España.

¿Qué es una Constitución?

Una Constitución es la norma fundamental de un Estado.

Su función consiste en establecer las reglas básicas de convivencia, definir cómo se organiza el poder político, reconocer los derechos fundamentales de los ciudadanos y fijar los procedimientos para elaborar las leyes y ejercer el gobierno.

En un Estado democrático, la Constitución sirve como marco común para todas las instituciones y garantiza que el ejercicio del poder se realice dentro de unos límites previamente establecidos.

El origen de la Constitución de 1978

La Constitución Española fue aprobada durante el proceso de transición hacia la democracia.

Tras la muerte del general Francisco Franco en 1975, España inició un periodo de reformas políticas con el objetivo de sustituir el régimen anterior por un sistema democrático basado en el pluralismo político, las elecciones libres y el respeto a los derechos fundamentales.

Las primeras elecciones democráticas se celebraron en 1977. Las Cortes elegidas en esos comicios asumieron también la función de elaborar una nueva Constitución que sustituyera las normas anteriores.

El texto constitucional fue redactado por una comisión de diputados pertenecientes a diferentes partidos políticos. Durante su elaboración se buscó el mayor consenso posible entre las distintas sensibilidades políticas presentes en el Parlamento.

Una vez aprobado por las Cortes Generales, el texto fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978. La mayoría de los ciudadanos que participaron en la consulta votó favorablemente a su aprobación.

La Constitución entró en vigor el 29 de diciembre de 1978 tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

¿Cuál es la finalidad de la Constitución?

La Constitución tiene como principal finalidad organizar el funcionamiento del Estado y garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos.

Entre sus objetivos se encuentran establecer un sistema democrático basado en la soberanía nacional, asegurar la separación de poderes, reconocer los derechos fundamentales, regular el funcionamiento de las instituciones públicas, definir la organización territorial del Estado y establecer los procedimientos para modificar la propia Constitución cuando resulte necesario.

Gracias a estas normas, todas las instituciones conocen cuáles son sus competencias y cuáles son los límites de su actuación.

Los principios básicos que establece

La Constitución recoge varios principios que sirven de base al sistema democrático español.

Entre ellos destacan que España se constituye como un Estado social y democrático de Derecho, que la soberanía nacional reside en el pueblo español, que la forma política del Estado es la monarquía parlamentaria, que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y que los poderes públicos están sometidos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.

Estos principios orientan el funcionamiento de todas las instituciones del Estado.

La estructura de la Constitución

La Constitución está organizada de forma sistemática para facilitar la regulación de las distintas materias.

Comienza con un Preámbulo que expresa los objetivos generales del texto constitucional. A continuación aparecen un Título Preliminar y varios títulos que desarrollan aspectos concretos del funcionamiento del Estado.

Entre los contenidos principales se encuentran los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos, la regulación de la Corona, las Cortes Generales, el Gobierno, las relaciones entre el Gobierno y el Parlamento, el Poder Judicial, la organización territorial del Estado, el Tribunal Constitucional y el procedimiento para reformar la propia Constitución.

Esta organización permite localizar fácilmente cada una de las materias reguladas.

Los derechos y libertades

Una de las partes más importantes de la Constitución es la dedicada a los derechos y libertades.

En ella se reconocen derechos como la igualdad ante la ley, la libertad ideológica y religiosa, la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de asociación, el derecho a la educación, el derecho a participar en los asuntos públicos, la tutela judicial efectiva y la protección de la propiedad privada, entre otros.

Estos derechos constituyen uno de los pilares fundamentales de la democracia española y están protegidos mediante diferentes mecanismos jurídicos.

La organización de las instituciones

La Constitución también establece cómo se organizan las principales instituciones del Estado.

Regula las funciones del Rey como jefe del Estado, define la composición y competencias de las Cortes Generales, establece el procedimiento para nombrar al presidente del Gobierno y formar el Gobierno, organiza el funcionamiento del Poder Judicial y crea órganos como el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas.

Cada institución dispone de competencias concretas y actúa dentro de los límites fijados por la propia Constitución.

La organización territorial del Estado

Otro aspecto fundamental es la organización territorial de España.

La Constitución reconoce la existencia de municipios, provincias y comunidades autónomas, estableciendo un modelo de descentralización política y administrativa.

Este sistema permite que determinadas competencias sean gestionadas por las comunidades autónomas mientras otras corresponden al Estado.

En artículos posteriores se explicará con mayor detalle cómo funciona esta distribución de competencias.

¿Puede modificarse la Constitución?

Sí. La Constitución prevé procedimientos para su reforma.

Sin embargo, al tratarse de la norma fundamental del Estado, su modificación exige mayorías parlamentarias reforzadas y, en determinados supuestos, la celebración de un referéndum para que los ciudadanos puedan pronunciarse sobre los cambios propuestos.

Estos requisitos buscan garantizar que las reformas cuenten con un amplio respaldo político y social.

La importancia de la Constitución en la vida diaria

Aunque muchas personas no consultan habitualmente el texto constitucional, numerosas decisiones de la vida pública tienen su fundamento en la Constitución.

Las elecciones, el funcionamiento del Gobierno, la aprobación de las leyes, la actuación de los jueces, la protección de los derechos fundamentales o la organización de las administraciones públicas dependen de las normas establecidas en ella.

Por este motivo, la Constitución constituye el marco jurídico sobre el que se desarrolla toda la actividad política e institucional del Estado.

Conclusión

La Constitución Española de 1978 es la norma fundamental que organiza el funcionamiento de la democracia en España. Nació durante la transición democrática con el objetivo de establecer un marco estable de convivencia basado en la libertad, la igualdad, el pluralismo político y el respeto al Estado de Derecho.

Su contenido regula los derechos de los ciudadanos, la organización de las instituciones, la distribución territorial del poder y los procedimientos para el funcionamiento del Estado. Comprender sus principios básicos facilita entender cómo funciona el sistema democrático español y sirve como punto de partida para estudiar con mayor profundidad cada una de sus instituciones en los siguientes artículos de esta serie.23